2 mar 2020

Cómo nos afecta la carga mental en el trabajo




La carga mental provoca empleados más estresados, menos productivos y menos satisfechos con su trabajo.



Desde hace algunos años, se habla del concepto ‘carga mental’ como la presión psicológica que sufren las personas por la sobrecarga de responsabilidades derivadas de la gestión de los compromisos domésticos, familiares y personales. Esta sobrecarga de tener siempre en la cabeza este tipo de asuntos se da sobre todo en las mujeres (un 71% la sufre frente a un 12% de los hombres), que son las que mayoritariamente se encargan de planificar y estar pendientes de la mayor parte de las tareas domésticas. Es por eso que son también ellas las que sufren las consecuencias negativas de asumir esa carga: estrés, fatiga, irritabilidad e incluso dolores.
Pero las consecuencias de la carga mental van más allá, pues según un estudio elaborado por Yoopies -empresa que ofrece servicios personales como cuidado de niños, mascotas o atención domiciliaria-, esta carga mental repercute también de manera negativa a nivel laboral y es un obstáculo real para el desarrollo del trabajo diario y la evolución de la carrera profesional. Es por eso que gran parte de la población española se muestra insatisfecha con las medidas y sistemas de conciliación.

Más ‘distracciones’, menos rendimiento y menos desarrollo profesional

La falta de flexibilidad horaria y, sobre todo, la dificultad para conciliar vida laboral y familiar, especialmente si hay hijos de por medio, obliga a que muy a menudo los españoles tengamos que realizar o, mejor dicho, gestionar, cuestiones personales en el trabajo. Según el estudio llevado a cabo por la empresa Yoopies, casi la totalidad de los empleados (un 94%) gestiona al menos un aspecto de su vida privada en horario laboral, y un 86% de ellos dedica hasta tres horas a la semana para hacerlo. 
Todo esto repercute de manera negativa en nuestro día a día en el trabajo provocando pérdida de eficiencia, lentitud en el desarrollo de proyectos y tareas, distracción, fatiga, roces con los superiores e incluso pérdida de oportunidades en el desarrollo de la carrera profesional, “este estudio confirma que las responsabilidades diarias no se pueden dejar de lado, ni siquiera cuando estamos en el trabajo y refleja hasta qué punto los problemas cotidianos pesan sobre los empleados y su desempeño profesional. 
Suponen una gran fuente de estrés e incomodidad para muchos trabajadores tanto en su ámbito laboral como privado y, a menudo, son un obstáculo real para el avance y la evolución de la trayectoria profesional”, asegura Elena Tiburcio, account manager de Yoopies España y responsable del estudio.

Las mujeres, las grandes perjudicadas

Las mujeres son, una vez más, las que más sufren estas consecuencias negativas, pues son las que soportan mayoritariamente esta carga mental, en especial con todo lo relacionado con los hijos, cuyos asuntos encabezan la lista de cuestiones gestionadas en el trabajo, “las mujeres hacen milagros para manejar las múltiples responsabilidades que se ven obligadas a asumir y que a menudo implican efectos negativos en el trabajo a nivel de bienestar personal y en su productividad”. La solución pasa por algo que se lleva reclamando desde hace años, “una mayor flexibilidad y soluciones para el cuidado de los niños en las empresas, una racionalización de los horarios y una mayor corresponsabilidad en el hogar”. 
Pero para lograrlo, se necesita sensibilidad, y no sólo por parte de los gobiernos, también de las empresas, algo que reclaman dos tercios de los trabajadores, “se trata de una labor conjunta, pero sin duda depende de los equipos directivos complementar las iniciativas de los poderes públicos mediante el desarrollo de una cultura corporativa que fomente el pleno reconocimiento y apoyo de aquellos empleados que están pasando por una situación personal difícil, así como de la puesta en práctica de una conciliación real para todos sus trabajadores. Hay herramientas que se deben implementar para facilitar la escucha, el asesoramiento y el apoyo a los trabajadores. Entre ellas se encuentra el soporte digital para encontrar proveedores de servicios, como Yoopies, y la agilización de los procedimientos administrativos, así como programas de formación que conciencien sobre estas necesidades. Se trata de una responsabilidad social corporativa”, asegura Elena.

El ideal, el modelo nórdico

Para Elena Tiburcio, el modelo a seguir es el del norte de Europa, donde más ayudas a las familias se conceden y del que España está muy lejos, “los países nórdicos, en particular Dinamarca, son los líderes europeos en la concesión de subsidios y ayudas para familias con niños. Francia y los Países Bajos también son reconocidos por sus generosas políticas. Alemania y Reino Unido, que se quedaron atrás durante mucho tiempo, han recuperado terreno en los últimos años, mientras que España e Italia siguen siendo los países que ofrecen menos apoyo en este ámbito”. Además, desde la burocracia tampoco se lo ponen muy fácil, pues “hemos podido observar la que complejidad y diversidad de las ayudas -con toda la burocracia que conllevan- desalienta a muchas familias, que finalmente no solicitan los subsidios a los que tendrían derecho. Uno de los objetivos de Yoopies es colaborar con los gobiernos europeos para simplificar lo máximo posible el acceso a los subsidios de cuidado infantil y ayudar a los padres con todo el papeleo”, afirma Elena Tiburcio.
Y es que es necesaria la implicación de familias, de estados y de empresas para lograr unos empleados menos estresados, más productivos y, en definitiva, más felices.

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