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14 dic. 2017

Trabajadores de Renfe denuncian "estrés térmico" en Atocha.

La compañía reconoce el problema que justifica por el diseño de la estación de Atocha que se remodeló en 1998.





 

Isabel Salvador | Madrid   25/06/2017



Estación de Atocha en Madrid por la que pasan a diario miles de personas. Cinco de la tarde cerca de los tornos de acceso a Cercanías, el termómetro marca 34 grados.
 
Una situación que se repite y que ha llevado a los delegados de prevención laboral a presentar una denuncia ante la Inspección de Trabajo. Una más. Es la primera de este verano pero en su archivo dicen, llevar acumuladas por el mismo motivo, otras muchas contra Renfe y Ferrovial, empresa subcontratada por Renfe.
 
Miguel Ángel Escolano, Francisco Moran y Alfredo Horcajada, delegados de UGT, recuerdan que la normativo establece que la temperatura debe oscilar entre los 15 y 27 grados como máximo, para actividades relajadas o de oficina, y de los 14 a los 24 para trabajos ligeros. "pero aquí, en Atocha, está claro que no se cumple".
 
Les da la razón el termómetro y los comentarios de los viajeros. Nada que ver con la sensación de confort que se nota, al bajar la pequeña rampa que comunica el hall central de Atocha y el acceso a Cercanías, con los accesos al AVE. "Esto solo demuestra que los viajeros del AVE tienen unos privilegios que los trabajadores y usuarios de Cercanías no tienen".
 
"El día a día se hace muy largo porque la temperatura prácticamente no varía desde que entras a las dos de la tarde, hasta que te vas a la diez de la noche, y eso que todavía estamos en junio".
 
Llevan años denunciando lo mismo en la Inspección de Trabajo, pero Renfe "se limita a pagar la sanción y se acabó el problema". Pero el calor se nota porque "subleva a la gente que han tenido algún problema y espera que se lo resolvamos". "Todo esto suma para que el personal se enfade más, pero no lo pagan con Renfe, lo paga contigo porque está delante".
 
Renfe reconoce el problema. Fuentes de la compañía argumentan que se debe al diseño de la estación, que se remodeló en 1988. Desde entonces, se han hecho algunos estudios para intentar mejorar la climatización, pero su altura lo hace inviable en la zona central, porque supondría un "coste inasumible para una empresa pública".
 
Pero a falta de una solución técnica, los trabajadores piden que al menos aumenten los relevos para que los trabajadores puedan descansar y "refrigerarse". El problema es que "también es imposible por la falta de personal".

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